
Blog de divulgación de nuevos pensamientos que refuerzan viejas tradiciones y que atentan contra la farsa de la democracia, el progreso y la libertad de los infelices y carentes de fe




Saludos caballeros, y reciban de antemano un sentido abrazo con el deseo de que sigan con los aceros desenvainados, reluciendo fe, afilada vista y precisión en el movimiento. 

- También es sabido, o era sabido -ya que la escuela en el oscurantismo actual no cumple su función educativa-, que todo español es heterosexual. No diré todo varón, esto es, como librepensador de anchas miras concedo el derecho de todo hombre a elegir el agujero en el que reposar, mas una elección inadecuada puede hacer perder el estatus de macho celtíbero. Ustedes deciden. Al español le gustan las mujeres, y cuantas más mejor, pues su virilidad no conoce sosiego, irradia testosterona y sus pelotas van acorde a su voluntad, pero ello no quiere decir que como virtuoso no sepa renunciar, no por miedo o incapacidad, sino por caballerosidad. Así pues, es epistemológicamente inverosímil formarse la imagen de un caballero español cortejando a otro hombre, ¡válgame Dios!, por mucho menos se quemaba en la Ilustración Medieval.
-Educación. El ademán gentil debe ir acompañado de una benemérita corrección formal. Anteriormente nos referíamos a la tutela vehemente de los valores tradicionales, en los cuales quedaría engarzado el saber estar. La cordialidad y la amabilidad no deben denotar un carácter indolente o timorato, sino marcar una distancia altiva pero empática con el interlocutor a tratar. Es evidente que el caballero español también insulta y se caga en la madre de muchos de los subseres que lo contemplan desde la mezquindad, mas su insulto es pertinente y concluyente: sin perder la compostura y con augusto sarcasmo puede dejar fuera de combate a cualquier rival que se sobrepase. Y es que hablamos de un ser que pese a su preeminente excelsitud y la innecesidad de codearse con la plebe, mantiene, por orgullo, el honor inmaculado.
-Orgullo y honor. Es indefectible mantener en todo momento dichos valores, pues de ellos depende la credibilidad del que aspira a caballero. Quien tiene honor transpira olor a victoria, a grandeza. Él se ha ganado el derecho a vivir y no arrojará quejumbrosos ladridos contra el mundo. Mantenerse altivo, ilustre, sobresaliente es una exigencia. Tanto alma como cuerpo deben inspirar un clamor de júbilo y éxtasis, por lo que quien ofende al caballero español ofende a lo sagrado, a siglos de nobleza, a Dios mismo, por ello debe ser fustigado, apaleado, quemado o penetrado vorazmente por la pilila de Mutombo. Como hidalgo de la magnanimidad, el caballero puede mostrar compasión en ocasiones, mas es capital ser phronimós y saber el mejor modo de impartir justicia. Siendo caballero, una ofensa al honor implica una ofensa al Honor en su sentido lato; actuar como actuaría el Santísimo.
-Voluntad (huevos de toro). Poco a comentar. De hecho, me da perezaca, ¡acabo ya cojones!
-Valentía (reconocer que te mola Losantos sin avergonzarse). A la espartana. El camarada Áyax, como hombre fornido, lubricado y valeroso, podrá henchir este hueco, pues un servidor, por muy caballero español que es y se sabe, habiendo mostrado ya suficiente y gratuita cortesía, se va a gastar el tiempo con menesteres menos altruistas que el ilustrar al populacho pululante de Internet.
Así pues, delegaré en mis camaradas la posibilidad de completar el compendio de condiciones y virtudes ineluctables a cumplir por toda alma pura que aspire a se un caballero español. Ya he expuesto algunas de ellas, faltan muchas otras, pero confiando en el buen hacer de mi colegas, me retiro a ejercitar mi preponderancia. Los lectores también pueden mendigarme consejos, pruebas de entrenamiento, lecciones, ejercicios, bibliografía recomendada, etc. cuando estéis preparados pasáis examen; mientras regocíjense de los siguientes versos que silencian mi prosa y despiden el tema:
Caballero Español
Castos en los pensamientos,