martes, 9 de diciembre de 2008

Aristofobia


Un fenómeno que parejo, acompaña al enseñoreamiento de la masa y de la barbarie que supone la democratización de la cultura, suele ser la prostitución del sentido. Henos pues, ante una herida carcomida, contaminada y progresivamente colonizada de ingente cantidad de pus. El pus del analfabetismo institucionalizado, de la doctrina del laicismo de liberación universal, en una vasta expresión del afrancesamiento más bajo, vulgar, depreciador y absolutamente de ganado.

Tópese con el animal electoral de turno, oigásele rumiar, gruñir, e incluso exhibir y hacer apología de sus derechos. El derecho a no ser, o la negación profunda del Ser? Egolatría pútridamente ensoberbizada, rancia subjetividad desmededida, evidencia a toda luz de mala crianza. Déjesele hablar-"hablar"- y en el desdichado cacareo descubrimos el vacío, su vocación oscilante entre parásito o burgués, su voluntad menguada, asfixiada ya por la propia pesadez de su barriga, su filisteísmo de crítica pre-fabricada. Adivinamos la brusquedad plebeya de sus movimientos, gestados entre la envidia, el materialismo, y la más ilegítima mendicidad, entre el hedonismo patológico... Tropezamos ante la caricaturización del mundo mientras ardemos en la tensión de una soledad necesaria, visionaria, que se pasea trapecista y abismal entre el nihilismo y la verdad, entre locura y virtud. Eso certifícanos pero, el haber alma, un alma que sufre, que desprecia, que abraza la belleza, un alma sobretodo, que dice No!

Rotundamente no a la aristofobia.


martes, 2 de diciembre de 2008

La manifestación del Espíritu en occidente - Segunda parte

La época de la apariencia de oscuridad es la época del don divino mostrado. Con el ocaso del paganismo y de las primeras grandes aspiraciones tecno-científicas, el Espíritu comienza su peregrinaje en la más excelsa de las expresiones materiales, la religión cristiana. Las cruzadas son el gran momento en el que los hombres viven y mueren por lo trascendente por encima de riquezas y especulaciones terrenales. El sacrificio y la sangre son la divisa principal de este momento histórico. Hierro y fuego son los versos de la poesía de la crueldad y el dolor. Con la pérdida de personajes directamente tocados por la divinidad como en la época del Cristo, de los césares y de la Grecia del mito, es necesaria una compensación en la cantidad de ofrendas. En la antigüedad el escaso gesto de Abraham en la entrega de su primogénito basta para dar lugar a la Fe. Siglos después miles y miles de seres humanos han de perecer para tratar de recrear pálidamente el necesario gesto y dar vida al Dogma.

Desde la muerte de Cristo y la anunciación del reino de los cielos se crea una tensión enorme en el seno de Occidente. Por un lado está la necesidad de expandir el mensaje emanado del Espíritu por boca de sus seguidores, y por otro lado está la creencia constante e inminente en el Apocalipsis que ha de dar lugar al juicio divino. Se empieza a generar el movimiento doble de adoración y sacrificio en el que todo gira entorno de la divinidad y el miedo. Lo sublime reaparece tras las invasiones bárbaras y la filosofía recupera su capacidad de habla en boca de infieles y judíos para luego poder ser cincelada en monasterios y abadías. El Espíritu vive en el sacrificio que se produce en la construcción de las magnas catedrales. Cada piedra esculpida, cada ladrillo amontonado se cementa con la sangre de los que dan sus vidas por la gloria divina. Por último apuntar que el pueblo vive vidas sencillas en idealizados campos donde labran las tradiciones que perdurarán por siglos. La impureza y el oprobio de la urbe aún no se puede vislumbrar enmedio de un clima brutalizado pero, de algún modo, aún natural.

Con el inicio del humanismo y las primeras migraciones del campo a las ciudades el auténtico Espíritu procede a uno de sus necesarios periodos de ocultación.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Gesta en Nueva España


Dedicado a nuestro macanudo camarada en territorio hostil. No te amedrentes y ondea la insolencia de la gloria.

Literatura: "Caballos desbocados"


Saludos en cortesía, y para ocasión ésta, de poner en su conocimiento, y con la mejor voluntad, la existencia de una de tantas de esas obras, que se erigen siempre didácticas: Caballos desbocados.-Titúlase así una obra de magna potencia que firma el autor Yukio Mishima. Una reseña tal, confiésoles, pesaba como pendiente en mi persona, y era inaplazable deber para con ustedes. La cantidad no escasa de páginas que configuran la obra no merma empero, la sustancia y calidad de los escritos, que como a bien tendrán ustedes por saber, esculpidas por la firma de Mishima, no defraudan. Parpadea en todo el tiempo, surcando las páginas, una sensación que muchos conocemos e intuimos, como un signo adivinado entre los trajines grisáceos de lo falso, lo fácil, lo burdamente consolidado religiosamente, siendo su contraposición. Parpadea una suerte pues, de pesimismo heroico. Ello abraza de principio a fin a la historia de historias que este buen hijo de Japón nos brinda.

Si acaso en un ejercicio, condenado por definición a ser falseador, hubiera de subrayar un rasgo que a borbotones irradia el libro, tal sería el de una belleza tiránica. En un paisaje protagonizado por la inminente caducidad del Japón tradicional, al borde del certificado de su defunción nacional y espiritual, queda lugar para la fe en la pureza, la gerra esperanzadora, el sacrificio, y la tragedia bajo los estandartes de honor y verdad.

Es este un relato que carga con acento a la juventud, en una consigna de arenga a su derecho al protagonismo más espléndido. Acentúa también el papel de la pasión y el fuego temerarios, de los que con insigne nobleza desprecian toda sacralización de la vida por la vida misma. Franco, sutil, y generosamente sensible, Mishima logra coronar la palabra-por decirlo de algún modo- subversión de la dignidad que este último siglo se ha encargado con esmero, paciencia, cobardía y afeminamiento, de robarle. Caballos desbocados pues, una propuesta, sin ápice alguno de lo descafeinado que arrastra esta palabra, para reflexionar con nuestra sangre, conquistar perspectiva histórica, y salvar toda verdad que constituye siempre, dique todo, de la tradición y la mitología.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Soñemos...


Sueño con poetas armados, que blanden el gesto irreverente de la victoria.

Sueño con la fe estoica, del guardian que sella imperterrito su petrificacion ante las puertas y murallas de la ciudad, vivo reflejo del ser hasta el final.

Sueño con la pureza retrobada, que conjugase espontanea con el verso de cada respiracion.

Sueño con la costumbre que vence a la muerte, con sobrio y viril ademan.

Sueño con la verdad revelada en signos indelebles y primitivos, en la noche de los cementerios de los nuestros, entre la nostalgia y el pulso que dicta: avanzad!

Sueñome blindando la vigilia, con aspereza miliciana y tension extrema, en horas decisivas.

Sueño con coronar, limpio de verguenza, el olimpo de los magnificos, rudo azote de los viles y miserables, de los mas... "Soñemos alma, soñemos...." que diria don Calderon de la Barca.


Sueños cuya violencia deseo hacer arribar a nuestro igual que parte del suelo patrio a la conquista allende otras alturas y hemisferio. Un abrazo.


Nota: Lamento la inexcusable proliferacion de errores en cuestion de acentos, mas ello debese a asuntos de logistica, que no de dejadez.

sábado, 18 de octubre de 2008

LOS PUNTOS SOBRE LAS IES.


Damos por sentado que sobre mojado llueve, pero siempre es "gracioso"-por decirlo de algún modo- el concepto de rebeldía que arraiga entre la vulgaridad extrema de este Occidente suicida y blasfemo, adicto al show de lo sórdido, adicto a la desvergüenza, símbolo de la corrupción más insólita de grandeza toda, un Occidente síntoma ya de la necesidad inminente de posicionarse, a riesgo aun de pecar de generalizar, en el ferreo inmovilismo, frente a su carnavalesco Progreso. Hora de asumir el lado oscuro que nos asignan con toda serenidad sosegada, con valor. Hora de pisotear su malentendido y malintencionado concepto de la diferencia, hora de ahogarles en sus esputos. Hora sea tal vez de reivindicar de nuestro lado, a la verdadera integridad y el integrismo de la verdad. La impunidad en este esperpento del Todovale va de la mano del relativismo, dónde el respeto como la igualdad, son raseros aplicados en su sentido cualitativo más bajo, bajo el apadrinamiento soez de la religión de la Tolerancia.


Salud Caballeros.



Nota: Para muestra un botón, de lo que refiéroles: http://www.20minutos.es/noticia/420030/0/calendario/benefico/arcoiris/

Acercamientos: Nietzsche y el 98


Con secreta esperanza de convidar a la fe en el presente y con el ánimo de que tengan a bien la propuesta de reflexión que sugiéroles, galopan las siguientes lineas. 1898 se escribe en España con una triste y negrísima tinta, con el rumor del perdedor, aconteciendo en ello una profunda convulsión de mayúscula crisis. Es el año de los últimos de Filipinas, del desprestigio irremisible. Hacer un paralelismo con estos tiempos sería de una ignorante soberbia, y no es ello lo que procede subrayar. Los derroteros por los que quiere derramarse este "excursus" son las reacciones que produjéronse en la sangre de la tierra. Una verdadera depresión espiritual se apodera de España. Convergen en este periodo, y aun ser generalización es operativo y cercano a la realidad apuntarlo así, dos generaciones que diametralmente contraponen su actitud. Por una parte los más mayores, una intelectualidad intransigente sin fuerzas ya, y encerrada en el sueño del sigloXIX, a la manera del erudito Menéndez Pelayo, "inmune" a Europa. La otra generación es la incipiente, que representan Machado, Baroja, Azorín, o Maeztu, por citar algunos. Esta segunda experimenta la llegada de los franco tiradores de la literatura que sitúa sobre las cuerdas al omnipresente positivismo y parlamentarismos distintos, diques ideológicos y orgánicos de la cultura burguesa y democrática. Es la llegada de Carducci, D´Annunzio, Tolstoy, Dostoyevski, Verlaine, Ibsen, Nietzsche,... autores todos estos, que generan una fascinación gestadora de todo ese fuego crítico y renovador, que como heterodoxa ola, azotará el panorana nacional.
A este punto arribados, acerquemos la atención a la sacudida y huella, que por otro lado bastante oficialmente se reconoce, despertó Frederico Nietzsche. Nietzsche-cosa poco común-empieza a escocer en Europa ya 10 años antes de su fallecimiento, corriendo de boca en boca sus blasfemias y radicalismos-"Radicalismo aristocrático" tal y como lo bautiza Georg Brandes- irreverentes. Quien aborda entre sus páginas por vez primera en tierras hispánicas, a la obra del visionario prusiano, es el catalán Joan Maragall, poeta que representa una de las cabezas insignes de la corriente modernista, principiadores estos, en laborar con las cuestiones de la propuesta nietzscheana-o nietzscheísta- del superhombre, la voluntad de poder y la afirmación ultraindividualista y aristocrática. Esta última-aristocratismo- es la que permea principalmente en los ambientes de la época de esta Catalunya, en revistas como el "Avenç" y merced indudablemente al cariño y respeto profesado por el poeta a Nietzsche, que le procura voz en catalán. Es curioso como en el resto de España, llegando ligeramente más tarde la figura de Nietzsche, hace mella su aspecto más anárquico, egoista, voluntarista y de discurso violentamente antisocialista. Una figura clave en la difusión del espíritu nietzscheano, reivindicándose como mayúsculo y ferviente discípulo del mismo, es el vascuence Ramiro de Maeztu, quién más tarde, sin abandonar acaso esa voluntad olímpica, elaboró su obra "Defensa de la Hispanidad" que arengaba y establecía un programa de misión universal y evangelizadora para España. Otro vascuence, que en sus inicios-schopenhaueriano- mostróse reacio a Nietzsche y luego se abrazo con sincera estima y pasión, fue el polémico e icorrectamente honesto siempre Pío Baroja.. Ello refléjase en su vasta obra, indefectiblemente autobiográfica como es difícil que no sea, en dónde abundan personajes de corte y carácter nietzscheano. Prueba de ello son "Zalacaín el aventurero" o "Camino de perfección", que también muy recomendables. Baroja adolece en su propuesta, de cesarismo, fuerte ateísmo, que no antimisticismo, y de actitud netamente del desprecio más reaccionario ante su contemporaneidad. Ortega y Gasset, referente primerísimo del pensamiento filosófico español en Europa, si bien no profesa públicamente adhesión alguna al personaje, también recoge en su bagaje, la influencia de Nietzsche, que participa de su planteamiento existencialista del racio-vitalismo. Otro tanto ocurre con don Miguel de Unamuno, en sumo crítico con el pensador del eterno retorno, pero gran conocedor del mismo, y deudor-sin demérito alguno el acotarlo- de su existencialismo trágico y originalmente cristiano.
Sin olvido a la verdad, cabe anotar pero, que si Nietzsche despertó tan inmensó furor, no fue sino tambien al precio de ser malentendido e incluso ignorado las más de las veces. Fue su estilo poético, su apología de la fuerza y su mesianismo los elementos que jovialmente conquistaron las conciencias más jóvenes, con algunas mínimas excepciones. Nietzsche representó una generosa semilla en la creatividad y la ilusión de una España somnolienta y malherida, el negro ejército de unas nubes que no llegaron a fusilar en tempestad. Aun con ello, merece un reconocimiento toda esta fiebre de principios de siglo, que no ocurrió lejos. Tiempos de poetas, de ilusos, y de páginas célebres, a menudo por pasiva omitidas, en este pueblo donde florece tan libre y cómoda la grosería, la pereza espiritual y las flores más rancias del corazón del espíritu.