
Un saludo en férrea intempestividad y de incandescente y desconfiado rencor a los fantoches, amén que soldados del buenrollismo, que hoy chapurrean y gruñen en mayoría. Lectura recomendable del enlace que les adjunto, que nos sitúa en la crónica de una decadencia anunciada, y que respira en carne por doquier. He aquí el esbozo de esta vertiginosa ruina acelerada allende estos útimos 30 años: http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=2510
"La fuerza en nuestros brazos, la verdad en nuestros labios y la pureza en nuestros corazones"
Patrick Pearse
RESUMÉN A BOTE PRONTO DEL ARTÍCULO ENLAZADO:....Todas las épocas, todas las corrientes históricas se han referido casi siempre a algún arquetipo, a algún modelo de hombre, y siempre en un sentido de superación. El caballero andante bajomedieval, el santo del cristianismo, el hombre universal del Renacimiento, el hidalgo del Imperio español, el honnête homme del clasicismo francés, el poeta del romanticismo, el capitán de industria del primer capitalismo, el dandy del decadentismo, el artista rebelde de las vanguardias, el soldado de los fascismos, el revolucionario del marxismo. Hoy ya conocemos a un modelo de hombre plenamente acuñado por el mercado global: en España se le conoce como friki, en inglés como geek, en japonés como otaku, y tiene pinta de payaso.





La religión, si es que aún podemos utilizar tal nombre, si acaso expresiones como la mostrada no superan este vocablo inflado y prostituido durante siglos, esta mentira que se desvela como un sileno invertido ante manifestaciones de cristalina pureza como la anteriormente expuesta. La religión, palabra muerta, escasa, pobre, hambrienta, irrisoria y ridícula para explicar la “fe bigotuda” (cómo letrasado de primer orden he decidido dejar de adorar falsos ídolos y destilar mi alma para abrazar la fe bigotuda). La religión, un cerro ante el escarpado macizo de la verdad enchilada. La basílica de Guadalupe nueva sede de la cristiandad. 
