miércoles, 2 de julio de 2008
martes, 17 de junio de 2008
La intempestiva levedad del Ser
A buen entendedor pocas palabras bastan y si se trata de una imagen, pues esta vale más que mil palabras.
En esta instantánea podemos observar a algunos miembros destacados del partido mostrando su mejor cara a las ciencias humanas. Sirva este retrato coral para conmemorar el final de un ciclo.
En esta instantánea podemos observar a algunos miembros destacados del partido mostrando su mejor cara a las ciencias humanas. Sirva este retrato coral para conmemorar el final de un ciclo.
domingo, 15 de junio de 2008
La Intempestividad en Julio Cortázar

Quisiera adherirme al arrojo de Rémora por evitar que este blog devenga en In memoriam de nuestra facundia. Reproduzco un fragmento del capítulo 116 De otros lados en Rayuela, dónde el maestro Cortázar ofrece una posible definición de la intempestividad, tan voceada por las pujantes voces de los camaradas, a través de su álter ego Morelli.
“Pero no se trata de una vuelta a la Edad Media ni cosa parecida. Error de postular un tiempo histórico absoluto: Hay tiempos diferentes aunque paralelos. En este sentido, uno de los tiempos de la llamada Edad Media puede coincidir con uno de los tiempos de la llamada Edad Moderna. Y ese tiempo es el percibido y habitado por pintores y escritores que rehúsan apoyarse en la circunstancia, ser modernos en el sentido en que lo entienden los contemporáneos, lo que no significa que opten por ser anacrónicos; sencillamente están al margen del tiempo superficial de su época, y desde ese otro tiempo donde todo accede a la condición de figura, donde todo vale como signo y no como tema de descripción, intentan una obra que puede parecer ajena o antagónica a su tiempo y a su historia circundantes, y que sin embargo los incluye, los explica, y en último término los orienta hacia una trascendencia en cuyo término está esperando el hombre”
Punto en boca.
“Pero no se trata de una vuelta a la Edad Media ni cosa parecida. Error de postular un tiempo histórico absoluto: Hay tiempos diferentes aunque paralelos. En este sentido, uno de los tiempos de la llamada Edad Media puede coincidir con uno de los tiempos de la llamada Edad Moderna. Y ese tiempo es el percibido y habitado por pintores y escritores que rehúsan apoyarse en la circunstancia, ser modernos en el sentido en que lo entienden los contemporáneos, lo que no significa que opten por ser anacrónicos; sencillamente están al margen del tiempo superficial de su época, y desde ese otro tiempo donde todo accede a la condición de figura, donde todo vale como signo y no como tema de descripción, intentan una obra que puede parecer ajena o antagónica a su tiempo y a su historia circundantes, y que sin embargo los incluye, los explica, y en último término los orienta hacia una trascendencia en cuyo término está esperando el hombre”
Punto en boca.
jueves, 12 de junio de 2008
IN MEMORIAM: GABRIELE D’ANNUNZIO

ELEGIA DE LA VIDA VIRTUOSA
D’Annunzio nació y murió como todo hombre mortal, como todo ser humano que respira y sueña bajo las estrellas y los dioses que todo lo ven con sus ojos prácticamente eternos.
D'Annunzio nació en Pescara, en la región de los Abruzzos, el 12 de marzo de 1863 y murió el 1 de marzo de de 1938 en su propiedad del lago de Garda.
Poeta, dramaturgo y héroe de guerra combina en su ser la realización de la belleza estética y del ser guerrero propio de la más sublime tradición occidental.
Como ante Mishima nos encontramos con un individuo excepcional que sostiene una fascinación dialéctica inconsciente entre las tensiones de la creación, en la obra poética, y la destrucción en la obra heroica y guerrera. La gloria póstuma que se le niega al japonés no puede ser arrebatada del italiano que consigue morir en un mundo que lo comprende, acepta y venera como a un Mesías de la fe fascista.
Un sueño, de Canto Nuovo
"Estaba muerta, sin calor.
La herida era visible apenas en el flanco:
estrecha fuga para tanta vida.
El lienzo fúnebre era tan blanco como el cuerpo.
Jamás el ojo humano verá
más blanco que aquel blanco.
Ardía impetuosa la primavera
en los cristales donde insectos inermes
golpeaban con alas rumorosas.
Huyó el calor de ella.
Yo pregunté: ¿Duermes?
Más cerca, con risa salvaje, repetí:
¿Duermes, duermes? ¿Duermes?
Al recordar que aquel acento
no parecía el mío,
me vuelve hoy el terror.
No escuché ni un murmullo.
Cautivo de la roja arquitectura
se dilataba en el bochorno
un fuerte olor a descubierta sepultura.
El hálito invisible de la muerte
me estaba sofocando en la cerrada habitación.
Le dije nuevamente a la mujer inerte:
¿Duermes, duermes?
Nada, nada.
El lienzo fúnebre era tan blanco
que nada, ¡nada verá el ojo de un hombre
más blanco que ese blanco! "
Así con D’Annunzio se muere una posibilidad de realización de la vida, la virtuosa. El italiano es un individuo creador, auto-creador que concibe el arte y la vida histórica como un todo completo. Las vanguardias históricas rompen esa relación entre individuo poderosos (histórico) y creación veraz y se desdibujan abocetando seres imperfectos que han de resguardarse en la comunidad para poder aspirar a una realización colectiva. D’Annunzio es dueño de un destino que no le queda grande, que parece aceptar con todas la consecuencias. Es una suerte de poder solipsista que rechaza las convenciones ajenas y alienantes que tratan de sumir a cada hombre en un estado de sombra infeliz y con la creencia de integridad relativa.
D’Annunzio es uno de los últimos hitos completos que hallamos en la verdadera realidad histórica. Lo que Adolf Hitler, o Pablo Picasso no pueden ni parecen albergar, lo que Josef Stalin siempre deseó y el resto de mortales no intentan ni soñar. D’Annunzio es el extraño faro que debería guiar al mundo muerto que apenas late tras la desarticulación de la vida en el siglo XX.
miércoles, 30 de abril de 2008
Enlace
En la linea-que tampoco peca de abusiva en este nuestro espacio- de ofrecer algún enlace, remito a un artículo que en un par de minutos se esgrime lúcido y sencillamente claro. Avísoles a vuestras mercedes que no es información la que ha el escrito, muy despareja a nuestra línea ni que "aporte" en sentido propio, un inmenso grano a la suma que todos confomamos; mas no sobra tampoco....
http://www.nodulo.org/ec/2003/n011p13.htm
Saludos intempestivos
Un entremés:
"Al final, ¿Qué es el progresismo? La ideología burguesa decadente en la que ha desembocado la llamada «izquierda» del Estado del Bienestar, en el vacío, en el nihilismo pasivo previsto por Nietzsche. El progresismo es la demencia senil o enfermedad de Alzheimer de la izquierda. Quiero aquí declarar que me refiero con el término «izquierda» a algo que nació en 1789 y murió en 1991. Hoy no tiene sentido alguno hablar de izquierda/derecha. Sólo tiene un valor motivacional en boca de los demagogos progres."
L
http://www.nodulo.org/ec/2003/n011p13.htm
Saludos intempestivos
Un entremés:
"Al final, ¿Qué es el progresismo? La ideología burguesa decadente en la que ha desembocado la llamada «izquierda» del Estado del Bienestar, en el vacío, en el nihilismo pasivo previsto por Nietzsche. El progresismo es la demencia senil o enfermedad de Alzheimer de la izquierda. Quiero aquí declarar que me refiero con el término «izquierda» a algo que nació en 1789 y murió en 1991. Hoy no tiene sentido alguno hablar de izquierda/derecha. Sólo tiene un valor motivacional en boca de los demagogos progres."
L
viernes, 11 de abril de 2008
Descensus ad inferos
En cierto libro, bueno, sublime, malo o peor, leí que a menudo la relación que el lector sostiene con los personajes literarios cuyas peripecias, anhelos, infortunios y desconsuelos le mantienen en vigilia, suelen ser más estrechas, sinceras, gratificantes y por qué no proferir la palabra prohibida, puras, que la mayoría de las amistades espacio-temporales impelidas por la vicisitud del destino y plagadas de subterfugios y lugares comunes. El lector escudriña en las vísceras de su interlocutor, en las entrañas de Stavrogin, de Fabrizio del Dongo, de Hamlet, de Max Estrella, de Gregor Samsa, y le escolta en una travesía de renglones, símbolos, letras y azar que no son más que el medio de comunicación por el que se vinculan, del mismo modo en que el sexo es el medio mediante el cual se llega a la consumación del amor en una pareja, un medio burdo y espurio que tan solo empuja, que tan solo conecta: una alcahueta. Una relación si acaso más honda se establece con la obra, especialmente con aquellas totémicas y pavorosas, aquellas cuya esencia radica en lo catársico, en el enfrentamiento del que irremisiblemente, en caso de sobrevivir, se sale transformado o más bien desencajado; aquellas cuya potencia de poder expresarse en el espacio se manifestaría como guerra nuclear, peste o Apocalipsis. No es habitual, por ventura, toparse con libros capaces de vapulear tu alma y manipular tu esencia cual ángel de la muerte. Cuando esto sucede se produce el silencio, un silencio que te acompañará de por vida, un hueco tal vez colmado por algo inexpresable que no molesta, no incordia, una especie de radiación atómica imperceptible que altera tu sustancia, trepida los cimientos. Como Ulises, Eneas, Orfeo o Marlow, he descendido a los infiernos dantescos, al corazón de las tinieblas. He viajado por lugares que, mudos, me chirriaban los tímpanos, lugares desérticos que ululaban blasfemias, lugares sin nombre transcritos en lo inasible, un viaje a lugares de ultratumba de los que se sale mutado. Un Descensus ad inferos cifrado en un nosequé, en un 2666.
Todavía no sé en que medida me ha afectado, y probablemente uno nunca se acaba de dar cuenta de los trastornos ocasionados: si realmente el cáncer tendrá metástasis o por el contrario será un quiste fácil de desechar. ¿Y qué posee una obra para causar tales estragos?:
"¿Qué expectativas eran éstas? Bubis no lo sabía, ni le importaba saberlo. Ciertamente no eran expectativas sobre su buen quehacer literario, algo que puede aprender a hacer cualquier ecritorzuelo, ni sobre su capacidad de fabulación, de lo que no tenía dudas, ni sobre su capacidad de inyectar sangre nueva en la aterida lengua alemana... Pero no era eso. ¿Qué era entonces? Bubis no lo sabía aunque lo presentía, y el no saberlo le producía el más mínimo problema, entre otras cosas porque tal vez los problemas empezaban al saberlo, y él era editor y los caminos de Dios de cierto sólo eran inextricables" (Bolaño, 2666)
"¿Qué expectativas eran éstas? Bubis no lo sabía, ni le importaba saberlo. Ciertamente no eran expectativas sobre su buen quehacer literario, algo que puede aprender a hacer cualquier ecritorzuelo, ni sobre su capacidad de fabulación, de lo que no tenía dudas, ni sobre su capacidad de inyectar sangre nueva en la aterida lengua alemana... Pero no era eso. ¿Qué era entonces? Bubis no lo sabía aunque lo presentía, y el no saberlo le producía el más mínimo problema, entre otras cosas porque tal vez los problemas empezaban al saberlo, y él era editor y los caminos de Dios de cierto sólo eran inextricables" (Bolaño, 2666)
En la nota a la primera edición se nos dice que de no haberle importunado Tanatos habría concluido la obra con el siguiente final legado por su alter ego y narrador de la novela: "Y esto es todo, amigos. Todo lo he hecho, todo lo he vivido. Si tuviera fuerzas, me pondría a llorar. Se despide de ustedes, Arturo Belano". Hago mías sus palabras y usurpo sus vivencias, pero no como el lector pusilánime pavoroso de la realidad que erige una vida en la ficción, sino como el valiente que osa descender a sus vastos infiernos y deleitarse con las lenguas de fuego.
sábado, 5 de abril de 2008
Escritos breves III

Asomarnos desde la barrera al fresco que esboza la sinfonía de los tiempos, permite toparse en primer lugar, con un chirrido impertinente, alérgico al silencio, y si permanecemos atentos, presenciamos el "operar" de toda una sofisticada máquina, que gobernando cuál virus las venas de un organismo(concibiendo a la cultura spenglerianamente) asesta a la que es nuestra yugular su colmillo conversor. Conversor, en tanto que no focaliza su atención sino a un individualismo ("religiosamente"), que bien vale unos higiénicos matices, dado que si el caso no sea enjuiciar el individualismo, si sea acaso dejar bien claro que individuo no implica individualidad, y a nuestra realidad histórica me remito. Evola llega a considerar a la civilización moderna como la más esclava par excellence, manque en honor a la verdad, reacios a la Modernidad y a su protento de invento, el Estado, los encontramos sin necesidad de rompernos mucho los sesos, desde el anarquista Thoreau, hasta Jünger (La emboscadura) o el mismo Rousseau, en su apología sin complejos de los mismisimos espartanos. Al lío. Debemos conceder por fuerza la evidencia de que cada civilización se construye a y por una clase de tipo, y a tales efectos se ve legitimado el siguiente fragmento de Aurora : "Vemos surgir actualmente la cultura de una sociedad para la cual el comercio es el alma, en la misma medida en que lo eran la competición deportiva personal para los griegos antiguos y la guerra la victoria y el derecho para los romanos... El que se dedica al comercio evalúa todo sin crearlo, y lo evalúa según la necesidad de los consumidores, no según su necesidad propia más personal....ante todo lo que se produce pregunta por la oferta y la demanda, para así fijar el valor de una cosa..." Una cultura deshumanizada (ello afecta incluso al arte, como ya supo ver Ortega y Gasset)Una cultura de carácter tal inspira vergüenza al paladar de la sensatez, mas es el orgullo que pregona el gesto vital de Occidente con su modus vivendi, eso es, la caducidad de lo auténtico, y el arrinconamiento de lo virtuoso por definición-por minoritario, genuina y genialmente minoritario. Esta visión democrática-no entendida a la griega, sino gregariamente- del cosmos produce (el estado ciudad produce a sus engranajes-ciudadanos) especificidad, productividad,dinero, recreo, eso es, un árbol de magnitud tal, que suele impedir que se vea el bosque, paisaje apto tan sólo, para una minoría, en esa porción de aire donde cabe respirar como hombre y sentirse vivo, saludable, a millas de la palabra "consumo" "precio" o "asociación". La criatura moderna participa de "ser destinada", lo que la priva de si misma,
de Dios, de la experiencia del milagro...
El héroe no es el burgués formal y obediente, cumplidor de sus obligaciones. Héroe sólo puede ser el individuo que ha hecho de su noble y natural obstinación su propio destino. Destino y talante son términos que expresan un mismo concepto, dijo Novalis. Pero sólo el heroe tiene el valor de asumir el propio destino.
Eigensinn Herman Hesse
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